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La evolución de la equipación de esquí durante las últimas décadas

La evolución de la equipación de esquí durante las últimas décadas

Como en cualquier otro deporte, la equipación de esquí ha sufrido cambios notables con el paso de los años. Los nuevos hallazgos han permitido desarrollar materiales más resistentes y con mayor protección, así como nuevos sistemas que facilitaran el movimiento o el agarre. Si quieres conocer más detalles sobre este apasionante deporte, ¡aquí te dejamos un poco de historia!

Los inicios de la equipación de esquí

El esquí pasó de ser un medio de transporte a un deporte prácticamente ya en pleno siglo XX. Y fue este cambio de perspectiva lo que permitió que se mejorara la construcción de los esquís o las botas y los materiales utilizados para estos o la vestimenta.
Durante estos comienzos, los esquís empleaban sencillas tiras de cuero a modo de fijación y estaban fabricados en madera de fresno. No obstante, su forma ya guardaba similitud con la que se utiliza hoy en día. Poco tiempo después el fresno se cambió por la madera de nogal, que aunque resultaba difícil trabajarla, se posibilitó gracias a que las herramientas también evolucionaban.  Esta ofrecía una mayor resistencia y durabilidad.
Pero una caída sufrida por un esquiador amateur, Rudolf Lettner, cambió el rumbo de la equipación de esquí, al lograr evitar un accidente de mayor gravedad clavándose con las puntas de acero de sus bastones. Así llegaron en 1926 los esquís con cantos en este material. Aunque no fue hasta unos juegos universitarios en 1930 cuando el equipo austríaco optó por ellos y fueron acusados de hacer trampas gracias a su gran rendimiento.
Solo un par de años más tarde se sumó la fijación Kandahar, que unía la parte delantera de la bota con placas metálicas y tensaba el muelle trasero para cerrar con una palanca en la parte frontal. El resultado era un movimiento más fluido con los esquís. Llegaron también los esquís laminados.

Historia de las fijaciones

Con la llegada de los esquís laminados en diferentes materiales, que se combinaban con distintas tecnologías, la transmisión se había mejorado con creces y aumentaba la velocidad y el impulso mientras se esquiaba. Pero estas mejoras también tuvieron una cara negativa: el aumento de las caídas y las lesiones en la tibia y el peroné.
De esta manera, llegó la fijación Nevada y su expulsión de la puntera, combinable con taloneras de marcas diferentes y pensadas para permitir sacar la bota por el lateral ante una caída. Otra novedad fueron la suelas de polietileno, que mejoraban el deslizamiento y evitaban la necesidad de encerarlas constantemente como sucedía con las de madera.
En los años sesenta comenzó la comercialización de las primeras taloneras y de las fijaciones automáticas integrales. Estas seguían mejorando la protección de la tibia y del peroné, ya que a pesar de ser sencillas, resultaban eficaces. Marcas como Marker, Tyrolia o Look se hicieron muy populares.
Sin embargo, se presentaba un nuevo problema. Al saltar las fijaciones cuando se producía una caída, los esquís quedaban sueltos y en múltiples ocasiones provocaron accidentes con otros esquiadores. Las correas que se usan para sujetarlos tampoco representaban una opción viable, dado que no proporcionaban control de los esquís y provocaban golpes y cortes en la cabeza. La solución que llegó fueron los stoppers, que frenaban el esquí en las caídas.
En los setenta, la suela de las botas se estandarizó y las botas de plástico aumentaron su popularidad, entre otros motivos, porque expiró la patente inicial de Look en 1976. Las mejoras introducidas fueron la actual talonera. Todavía no se aceptaban esquís con frenos, sino que era necesario llevar correas atadas en los esquís en multitud de estaciones de esquí europeas.
Ya en los noventa urge el esquí monocasco o CAP. Una carcasa hueca en la que se inyecta espuma que luego se expande y solidifica, ocupando todo el espacio. Una alternativa al sistema de laminado tradicional de los esquís que consistía en unir varias capas, que no permitía la producción en masa y tenía un precio más elevado. Estos esquís supusieron la quiebra de las marcas pequeñas que no podían competir con ellos, ni en calidad ni en precio.

Evolución de las botas

La evolución de la equipación de esquí no se vería completada si a las fijaciones no se le añadieran las botas. El cuero dificultaba la transferencia de la fuerza al esquí, y además se impregnaban con pegamento para evitar que el agua penetrase, por lo que resultaban demasiado duras y no podían atarse con cordones, sino que usaban cierres metálicos.
En 1960 aparecen las primeras botas de plástico de Lange, fabricadas con el plástico de los hulahops. En su interior eran blandas y permitían esquiar con los pies secos, así como transmitirles la fuerza en los giros sin fatiga.
No obstante, y como curiosidad, en los juegos olímpicos de 1968, Jean Claude Killy se hizo con tres medallas de oro a pesar de continuar usando botas de cuero. Si bien las fijaciones metálicas para las estas últimas estaban en auge, la llegada del plástico cambió la equipación de esquí para siempre.
A comienzos de los setenta, se profundizaba en el concepto de la bota y el esquí como un todo. En las siguientes décadas, comenzaría la imparable evolución hasta la equipación de esquí que hoy conocemos.

La vestimenta en la equipación del esquí

Los inicios del esquí utilizaban la lana como principal material para la vestimenta, que en los sesenta sería sustituida por las cazadoras de quilt, que aportaban más calor y protección, aunque esta última recibía menos atención que la búsqueda de la velocidad.
Para aumentarla, en esta década se llegaron a utilizar jerséis que cortaban el viento y a los que se les incorporaba una capa plástica de polietileno, mismo material de las suelas. El coeficiente de rozamiento era menor, pero también aumentaba la velocidad del esquiador al caer, lo que volvía a provocar accidentes graves.
La solución que se introdujo fue una capa de tela antideslizante exterior. Para evitar la reducción de la velocidad, la capa plástica se pasó al interior, y así nacía el windstopper. Las marcas comenzaron a ofrecer todo tipo de protecciones, con tejidos multicapa, materiales transpirables, cordura, etc., que siguen utilizándose en la actualidad.

Progresión de los esquís

Además del material, las medidas de los esquís también se han visto modificadas. En sus inicios eran más largas que las actuales para mejorar el control, a lo que también contribuían las cotas. A medida que los materiales se volvían más ligeros, los esquís se estrechaban. El núcleo seguiría fabricándose en pino, pero se recubriría de resinas, y las suelas cambiarían la madera lacada por el plástico.
En los setenta llega el colorido y los dibujos llegaron a los diseños, que hoy son uno de los elementos principales que determinan las ventas. A partir de esa década, este deporte se puso de moda, y marcas sin experiencia en este sacaron sus propios modelos. Cada una ofrecía sus materiales, diferentes laminados, posiciones, rigidez o densidad, entre otros elementos.
El núcleo de madera seguía en el punto de mira, hasta que aparecieron los primeros esquís metálicos. Ya en los ochenta, con pocas innovaciones en los años anteriores, llegaron las construcciones asimétricas, los sistemas de absorción de vibraciones, las bases sintéticas o los cantos de flexibilidad variable. También en esta década se haría posible la personalización de los esquís y otros elementos de la equipación de esquí.
Y ya en los noventa, la gran innovación fueron los esquís carving; con una anchura variable en la espátula, el patín y la cola. Los modelos más actuales de este siglo han logrado modificar la manera es que se esquía.
Con ellos se facilitaba el giro sobre la nieve, lo que permitía el aprendizaje en los esquiadores inexpertos y se lograba así un aumento de la popularidad de este deporte. Un boom que se vería acompañado por el snowboarding, que dejaría atrás otras modalidades como el monoesquí.
Aunque la seguridad de este deporte ha mejorado gracias al avance de la equipación de esquí, siempre existe un cierto riesgo en su práctica. Por eso, desde Assegur te recomendamos contratar siempre tu seguro de esquí o snowboarding. Y si quieres estar al día de todas las novedades en deporte, ¡síguenos en las redes sociales!