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Cómo evitar que la humedad afecte a tus muebles

Cómo evitar que la humedad afecte a tus muebles

La humedad es uno de los problemas más dañinos que pueden padecer nuestras viviendas. Trabaja de forma silenciosa, sin mostrar señales muy visibles de su presencia hasta que el estropicio ya es grave. Aunque aparece en paredes, techos y suelos, es el mobiliario el que suele sufrir las secuelas más severas, en muchas ocasiones definitivas. De ahí que te propongamos medidas preventivas que impidan a la humedad estropear tus muebles. ¿Sin olvidar algunos consejos para tratar de eliminarla cuando ya ha hecho acto de presencia.

¿Por qué es tan importante evitar la humedad en las casas?

Para empezar, hay que prestar al tema de la humedad toda la atención posible porque puede ser perjudicial para nuestra salud. No hablamos ya de las afectaciones respiratorias asociadas a espacios en los que se supera el 65% de humedad ambiental, puesto que es complicado que se dé ese supuesto en tu hogar.

Más bien nos referimos a la aparición inevitable de determinados microorganismos ligados a la humedad y que nos provocan crisis alérgicas, en el mejor de los casos, o procesos asmáticos en cuando la exposición es más duradera. Se trata básicamente de ácaros, hongos y mohos. Además, hay que añadir la molestia de convivir con desagradables olores.

Los daños que la humedad produce en los muebles

Esas mismas secuelas son las que afectan al mobiliario como consecuencia de un exceso de humedad. Tus muebles también enferman, se deterioran con la presencia de manchas, se vuelven más frágiles y se agrietan con facilidad. En resumen, se acota su vida útil y, dependiendo de la gravedad de la afectación, pueden quedar definitivamente inservibles. ¡Si llegas demasiado tarde, solo te quedará la opción de tirarlos y sustituirlos!

Generalmente son los armarios, en concreto, los muebles en los que más se ceba la humedad. Y, entonces, ya no solo afrontarás su deterioro, sino el de todo el contenido que guardes en su interior: ropa, zapatos, documentos, juguetes… La lista es interminable. Y la buena noticia es que estás a tiempo de evitarlo si aplicas estos valiosos y prácticos consejos que te proporcionamos.

5 Claves para la prevención de humedades en las viviendas

No tienes que resignarte, está en tus manos evitar que la humedad colonice tus armarios y muebles. Por supuesto, si tu vivienda cuenta con un buen aislamiento térmico y un sistema de ventilación adecuado, tienes mucho camino adelantado. Aun así, estos consejos son el ABC de las medidas antihumedad que fácilmente pueden aplicarse en cualquier vivienda:

1. Climatización ambiental

Usar el aire acondicionado en verano, especialmente si vives en una zona húmeda, y hacerte con deshumidificadores para los meses de invierno es una forma sencilla de controlar el nivel de humedad en las distintas habitaciones de tu hogar.

En cualquier caso, siempre puedes ventilar manualmente la vivienda, abriendo ventanas y creando corrientes cruzadas de aire. De esta forma impides que se produzca el fenómeno de la condensación, causante principal de la aparición de humedades en paredes y muebles.

Además, aprovecha la entrada de luz natural el máximo de horas posibles. La incidencia de los rayos del sol es uno de tus mejores aliados para secar el ambiente y acabar con el moho, que no puede sobrevivir si recibe radiación solar. Y, además, mejoras la eficiencia energética de tu hogar.

Finalmente, en este apartado de la climatización también juega un papel importante la temperatura del interior de la vivienda. Lo ideal es que la mantengas constante durante todo el año, en torno a los 19 grados en invierno y los 21 en verano.

2. Limpieza frecuente de los armarios

Además de cuidados exteriores, hay mucho por hacer sobre los propios muebles para mantenerlos alejados de la presencia de humedades. Sobre todo, es imprescindible que realices un mantenimiento de los interiores continuado. No esperes al típico cambio de ropa estacional para revisar el interior de tus armarios.

De hecho, lo más recomendable es que los ventilases a diario durante unos minutos. Y no es complicado, basta con que dejes abiertas las puertas y cajones mientras te duchas, por ejemplo. Al menos intenta airearlos durante los fines de semana y, preferiblemente, elige un momento en el que esté entrando luz del sol en la habitación.

3. Cuidado con la colada

¿Tienes la costumbre de tender la ropa lavada dentro de casa en los meses de invierno? Pues es una medida totalmente desaconsejada si estamos intentando evitar un aumento de la humedad en casa. Y, por supuesto, nada más peligroso que guardar la ropa en el armario si no te has asegurado de que está absolutamente seca. No solo es un problema de los olores en las prendas, es que esa humedad se acaba evaporando y concentrando en el interior del mueble.

4. Opta por armarios independientes y separados de las paredes

Los muros son el principal foco de entrada de humedades en una vivienda. Por lo tanto, todo mueble u objeto que permanezca mucho tiempo en contacto con una pared tiene más posibilidades de humedecerse. En este sentido, los armarios empotrados no son tu mejor elección. Y asegúrate de que todos los muebles independientes que instales guarden una pequeña separación respecto a la pared, no los apoyes pegados a las mismas.

5. Atención máxima en cocinas y baños

Como es obvio por las actividades que se desarrollan en la cocina y los baños, estas dos estancias son las más proclives a la aparición de humedades. Y, claro, su mobiliario el que más se ve afectado de toda la casa. Lo más práctico es que aquí descartes los muebles de madera y te decidas por materiales con propiedades impermeables para ahorrarte problemas.

En cualquier caso, la campaña extractora es un elemento insustituible en tu cocina y, por supuesto, para utilizarla, no como objeto decorativo. Siempre que cocines, debes mantenerla encendida, no solo con los fritos para evitar humos y grasas, sino con todas las técnicas de cocinado (guisos, cocidos…) para que absorba los vapores que se desprenden.

En esa misma línea, es muy interesante contar con un extractor de aire en el baño, por las mismas razones, para impedir que el vapor de la ducha se quede en el ambiente. Al menos, acostúmbrate a dejar una pequeña rendija de la ventana o de la puerta abierta para que salga fuera. Puedes, también, usar el secador de pelo nada más terminar para secar completamente superficies como los espejos o las mamparas.

Algunos trucos caseros que funcionan

Aunque lo verdaderamente eficaz es que sigas los consejos que te hemos señalado, puedes complementarlos con ciertas medidas de esas que se han usado en las casas toda la vida. Además, no pueden estar más de moda porque son ecológicas, basadas en productos naturales y muy económicos, en consonancia con la tendencia sostenible de nuestros días.

  • Carbón vegetal: tan simple como colocar un trozo de carbón vegetal en cajones o estantes de los armarios. Eso sí, no te olvides de envolverlo con una pieza de tela o papel transpirable para que no tizne todo lo que toca.
  • Bicarbonato de sodio: se trata de hacer pequeños saquitos con este producto para ponerlos en el interior de tus muebles. Pero, si quieres que sea efectivo, no te olvides de cambiarlos cada 15 o 20 días.
  • Granos de arroz: seguro que conoces el truco de usar arroz para secar un móvil que se ha mojado. No sabemos si es efectivo en ese caso, pero de lo que no hay duda es de su capacidad para absorber humedad en cajones, zapateros y estanterías. También es imprescindible renovar los saquitos en un par de semanas.
  • Tiza: otro producto natural que combate la humedad y los malos olores en los muebles. Una vez más, ten la precaución de envolver las barritas de tiza para que no manchen y cambiarlas mensualmente.

Seguro que notas la diferencia en cuanto comiences a aplicar en tu vivienda estos consejos para evitar la presencia de humedad en los muebles. En cualquier caso, no olvides que nuestras pólizas de seguro de hogar son la mejor ayuda con la que puedes contar en caso de que este problema acabe dañando tus muebles y objetos más preciados. Consúltanos cualquier duda que tengas sobre la que más te interesa.